
No me comprendas, no me atiendas. No obedezcas a lo que no quieres hacer. A escucharme, o hablarme. Si tu mente te obliga a sentir culpa cuando sòlo quieres ausentarte hacia mi presencia.
Para no entender, para no escuchar otro problema màs. No quiero que vengas, y a la vez no quieras. De què me sirve, si sè que no comprendes. Que a mi lado estar no quieres.
Està bien, està bien. Te necesito, como nunca te necesitè. Pero no te obligo, a que llores conmigo lo que tanto soportè.
Donde escondiste aquellos momentos, dònde los dos en aquella situaciòn anduvimos unidos. Contigo me mantuve, marcando cada palabra tuya de aquel dolor. Contigo me mantuve cuando extrañabas tanto aquel amor. Y es que no esperaba recibir algo a cambio, esperaba simplemente, tu mejora. Tu bien, tu sonrisa. La que siempre me fue alegrar, pero màs, tu compañia.
Y apesar de todo, jamàs me arrepentì, de nuestra amistad.
Pero si te necesito alguna vez, còmo sabrè si tu lo querras saber?
Luciana Sayes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario