jueves, 15 de noviembre de 2007

No dominable.



Habia entrado a un campo,
De sueños.
Sueños no deseados,
Ni aprovechados.
Tan sólo aceptados.
Una palabra pudo convertirlo,
En una realidad.
Una realidad ilusa,
Una realidad indeseable
Y cuestionable.

Una palabra,
Fue la que ocasionó
Un revuelo.
Fue la que produjó,
Un destino.
Que no se había visto,
Ni previsto.
Una palabra,
Ocasionó un disturbio.
Unas frases,
Ocasionaron un fin,
Que me quitaron las ganas de sonreír.


Por eso las palabras,
Se introducen en una realidad.
En esa realidad,
Que tú no podías dominar.
Te la dificultan,
Porque no es lo que has querido,
No entiendes el principio,
Menos entenderás su final.
No encontrabas la razón,
Te habías dejado llevar,
Apesar del dudar.
Te introduciste,
En esa realidad.
Esa realidad,
Que te comprometía,
Que no sabías como funcionaba,
¿Como podías dominarla?
El final fue estropeante,
Fue lo que no habías querido.
Aunque, el principio,
Tampoco fue lo pedido.

Ahora ves y te das cuenta,
Que sin un pensamiento
Ni un sentimiento intuido,
Nada saldrá como lo esperabas.
Nada saldrá al azar.

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